Te voy a contar un cuento
real, muy real…
en el que a lo largo de tu vida
te puedas mirar:
Érase una vez …
(Tú eres el narrador…)
¡Atento…, muy atento a tu corazón!
I
Cuando bebé naces,
la mamá en su ternura
en el columpio de su corazón,
siempre te arrulla.
¡Lindo clavel,
que a vernos vienes,
ábrete a la luz del amanecer!
II
Pucheritos le tiras a la madre
cuando tú lloras
y en nanitas te los vuelve...
¡que no se rompan!
¡Ay…, linda flor!
¿Quién te enseñó el lenguaje
del corazón?
III
Si de infante, en tu antojo
pides la luna,
la madre te alagará el brazo,
desde la cuna.
¡Mi dulce amor…,
siempre la mano mágica
del corazón!
IV
De púber empiezas
a llamar del amor a sus puertas.
la mamá te guía en tu experiencia.
¡Grácil arbolito,
que creces ágil y frágil,
participa atento y de veras
en los Juegod Florales de la primavera!
V
Si de joven,
por dentro algo te hierve…,
a la mamá no le harán falta palabras
para entenderte.
¡Ay mi dulce pimpollo en flor,
que lenguaje tan bello
habla el amor!
VI
Hombre o mujer,
volando en tus ansias de libertad,
a la más mínima,
te aferras en la madre sin dudar.
¡Sabio refugio,
donde todos sus navegantes
están seguros!
VII
Niñ@, púber, adolescente,
Mujer u hombre adulto,
el amor en ti por ella,
vive en tu mundo…
¡Y… colorín colorado,
este cuento en tu corazón
no se ha acabado!
José Díez Fernández
(Alicante, 1 de mayo de 2016)