Día de la Madre (Mayo 2014)
Una madre habrá de ser,
como el surgir de la aurora,
que disuelva con su luz
dificultades y sombras,
al amanecer del hijo,
que llega a una tierra ignota.
Una madre ha de saber
iluminar con sus obras
la vida de su retoño,
que de sus entrañas brota,
para que crezca en el hijo,
todo lo que al alma le honra.
Una madre por sus hijos,
si es necesario, se inmola
ante el altar de su Vida
y se enfrenta, toda sola,
a innumerables peligros
para alcanzar su aureola.
Una madre sacrifica
Y entrega su vida propia,
para que el hijo camine
por ese lecho de rosas,
que crea su fantasía.
La Realidad es otra.
Mas en el fondo del alma
reviven en su memoria
todos los tiempos pasados,
todos cargados de historias
de tantas encarnaciones,
que su evolución le otorga.
Y es que en el fondo del alma
lleva inscrito en una orla
el Amor de cada hijo,
que en su corazón entronca
como sonoras campanas,
que tocan en son de Gloria.
José Díez Fernández
(Alicante, Mayo de 2014)
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