A las Madres
¡Las flores tienen un nombre,
cuando llega el mes de mayo!
Las madres siempre florecen,
cuando se espigan los campos
y al viento ondean gozosas
esos frutos deseados
de la verde primavera,
que la vida le ha colmado.
En cada beso de un hijo
recibe el mejor regalo
y con un mimo exquisito
le arropa en un fuerte abrazo,
pues dentro del corazón
le lleva siempre guardado,
para que nadie le robe
la magia de ese milagro.
Mas, sólo ella en su interior
encuentra el significado
de un amor puro y sincero,
que recibe año tras año
y que cuida con esmero,
porque nada le haga daño
y el alma se le rompiera
en un sinfín de pedazos.
Cada madre por su hijo
la vida da sin dudarlo,
porque es la Ley de la vida
la que rige nuestros actos,
porque ese es el compromiso,
que ante Dios hubo firmado,
antes de venir al Mundo
a cumplir con su trabajo.
José Díez Fernández
(Mayo de 2017)
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