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E V I D E N C I A S. POESÍA DIDÁCTICA

(3) Vida de Fray Francisco de la Cruz

3ª parte (El viaje)

 

XXV

En el día del viaje,

con los frailes llorando de alegría,

ligero de equipaje,

su marcha disponía

al amparo del Manto de María.

 

XXVI

… y partiendo del templo

y, con todo este pueblo alborozado,

en abnegado ejemplo,

con esta Cruz cargado

imitaba al AMOR crucificado.

 

XXVII

A Roma va el romero,

cantando en el camino entre las flores.

¡Con la palma un palmero

pensaría en sudores…!,

¿si llegan a Santiago sus amores?

 

XXVIII

Lo primero, que hacía

por aquellos lugares, que pasaba,

en el amor, que ardía,

a todos preguntaba

y el Santo Sacramento visitaba.

 

 

XXIX

Pan y agua de alimento,

pregonando oración y penitencia,

tomaba por sustento

y, sólo en obediencia

el ayuno rompía y la abstinencia.

 

XXX

Su Fe, llena de celo,

en el largo camino se sustenta

como una ave del cielo,

que no acopia, ni inventa

y el Padre Celestial siempre alimenta.

 

XXXI

A veces, aclamado,

cortaban en reliquias sus vestidos

y otras humillado

de herejes y bandidos,

le dejaban los huesos malheridos…

 

XXXII

… y aún fue mucho peor,

pues los propios cristianos le apresaron,

creyéndole impostor.

De la Cruz le privaron

y en oscuras prisiones le encerraron.

 

XXXIII

Mas era obra del Cielo,

guiado en estas pruebas por María

y en ese desconsuelo

Dios siempre le asistía

Y a todos en su orgullo confundía.

 

XXXIV

Pues con la Cruz mediando,

enfermos incurables se sanaban

por donde iba pasando

y, otros muchos curaban,

cuando esas manos santas les tocaban.

 

XXXV

Estimaba en andarse

incontables caminos peligrosos.

Cruzaba, sin mojarse,

Los ríos caudalosos

y calmaba los mares borrascosos.

 

XXXVI

El turco y el morisco

no aprecian la Verdad en el Sendero

y tú, hermano Francisco,

queriéndolos de vero,

te inmolas como Cristo en el Madero.

 

XXXVII

Durante todo el viaje,

caminaste unido al Creador

con firmeza y coraje.

¡Si grande era el dolor,

más grande era el Amor al Redentor!

 

XXXVIII

De ese leño tan tosco,

que el lego Fray Francisco antes era,

malhumorado y hosco,

para su Cruz ligera,

un Cristo ha cincelado en su madera.

José Díez Fernández

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