A la Santa Cruz de la Alberca de Záncara
(14 de septiembre-2013)
I
Está la santa Cruz
con los brazos abiertos a la Alberca,
llenándole de Luz
a todo el que se acerca.
¡Ay!... ¡Quién pudiera tenerle tan cerca!
II
Si llega el arcaduz de la Vida,
que pasa y que te implica,
para eso está la Cruz.
Tus vicios crucifica
y verás cómo Jesús los dulcifica
III
Cuando su hombro macera,
pesada le parece al costalero,
pero es suave y ligera.
Acércate el primero
y carga a sus espaldas el Madero.
IV
No creas que vas sólo,
Jesús te asistirá en todo momento.
Con Él no tengas dolo
y con divino aliento
harás de tu misión el cumplimiento.
V
Espíritu ambulante
del Cosmos y del Cielo peregrino,
¿Quién la teme, ignorante
de cuál es tu camino?...
Así no llegarás a tu destino.
VI
¡Oh Cruz, que perseveras
en colores de ardiente enamorada!
Amándonos esperas
que, en la noche taimada,
volvamos a la Luz de la Alborada.
VII
De la Iglesia al Convento
involucras, dispuesta en tu ornacina,
el noble pensamiento
en La Misión Divina,
que vincula en tu Amor al que camina.
VIII
Es esta Cruz desnuda,
que quiere que le sigas, porque te ama.
Ya no te ofrece duda…
por tu nombre te llama
y tu pecho de amores se te inflama.
IX
Esta Cruz de madera,
que este Pueblo entre cánticos exalta,
a tu alma carpintera,
que en ti de gozo salta,
te invita a ser el cristo, que le falta.
X
Cuando ella es tu epicentro,
tu cuerpo como un loco se comporta.
Ella se cuela dentro,
tu alma queda absorta
y al Cielo como un ángel se transporta.
XI
Oh, Santa Cruz palmera
peregrina en Santiago de Galicia,
por dos veces romera,
faro de Alejandría,
alumbrando nuestro barco noche y día…
XII
Concédenos la gracia
de sentir tu calor con toda el alma
con celestial fragancia,
y en alegría y calma,
conquistar al morir también la Palma.
josé díez fernández
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