La Virgen del Olmo (2020)
Recuerdo que de niño era feliz.
Marchaba de la mano de María
y el despertar, tan lleno de alegría,
se convertía en mi fuerza motriz.
Bien, es verdad, que era un simple aprendiz,
pero en mi alma calaba cada día
su dulce Amor de Madre, que aprendía,
para en mi vida ser mi directriz.
Aunque no sé porque no lo intuía,
al hacerme mayor, en mis desvelos,
me dominó curiosa insensatez.
Por eso Jesús, de nuevo, me guía
al mismísimo Reino de los Cielos,
para que pueda ser niño otra vez.
José Diez Fernández
(24 de junio)
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