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E V I D E N C I A S. POESÍA DIDÁCTICA

VIDA DE FRAY FRANCISCO DE LA CRUZ

(fiesta 14 de septiembre)

Primera Parte (Niñez, juventud y profesión) 

I

Robusto, como un roble,

en Mora de Toledo, con desvelo

de una Familia Noble,

por designio del Cielo

nacía una semilla del Carmelo. 

II

Francisco era su nombre

y exaltar a la Cruz era el deber

de nuestro superhombre,

porque así debe ser,

si quieres a su altura responder.

III

En su agitada infancia

no conoció la flor de su destino,

que mudando de estancia

erraba su camino,

pues sufrir por la Cruz era su sino. 

IV

Peligros y visiones

minaron su niñez y juventud

en muchas ocasiones

y, Dios con prontitud

siempre le consolaba en Aquietud. 

V

Como Él era el sustento,

trabajaba durante todo el día.

De corto entendimiento

apenas aprendía

y, de noche leía y escribía. 

VI

No centraba su oficio

de arriero, labrador o limosnero,

pues sólo en el servicio

 del Amor Verdadero

podía trabajar el cristo obrero. 

VII

Pero en una ocasión,

haciendo de Jesús, que se acercaba,

sin Ley, ni compasión

al padre, que le amaba,

como Pedro tres veces le negaba.

VIII

Muchas fueron sus culpas,

bebiendo del veneno del pecado,

y… ¡tantas las disculpas!...

a Dios Sacramentado,

dejándole ese pago cancelado. 

IX

Creía estar a gusto

en aquellos conventos, que eligió

y siempre con disgusto

una voz escuchó:

-Aquí no es, Francisco, aquí no. 

X

Tras varios avatares,

quitándole el vestido monacal,

en Alcalá de Henares

el padre provincial

le echó a la p... calle y sin caudal.

XI

Y aunque en todo ponía

el máximo cuidado y diligencia,

todo lo atribuía

 a humana contingencia,

en vez de a la Divina Providencia.

XII

El ángel de la Guarda

no es mano de espíritu Maligno,

que en la penumbra aguarda…

¿Para serle a Dios digno,

habrás de parecerle al Mundo indigno?...

XIII

La vida le fue en ello,

pues volvió el hijo pródigo al convento

con el Padre Maello

y, para su contento

en la Alberca le dieron mandamiento.

XIV

Con el hábito al hombro,

¿corría?... ¡no, volaba con cien pies!...

Con general asombro

llegaba en “un, dos tres”…

cuando la voz le dijo: -“Aquí es”. 

XV

Al fin su corazón,

dejándose el querer de dama hermosa,

tomó la vocación

de orden religiosa.

eligiendo a María por esposa.

José Díez Frenández

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