8 DE DICIEMBRE (2018)
Hoy, muy querida Madre Inmaculada,
sabemos, porque Tú estás muy consciente,
de las luchas y penas de la gente
en esta vida, tan modernizada.
Y así, cada experiencia en Ti apoyada,
despierta la razón de nuestra mente
y se muestra en nosotros exigente,
quedando cada acción purificada.
Bajas, íntimamente, al corazón,
que por tu Gran Amor en Ti suspira,
para elevarlo en alta vibración.
¡Con qué facilidad en Ti se inspira,
cuando en tu Inmaculada Concepción
el tierno corazón en Ti respira!
José Díez Fernández
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