A la Madre Dolorosa
No más lágrimas, Madre Dolorosa.
Todos tus hijos hemos comprendido
que el Fruto de tu vientre, Bien Nacido,
vino a traernos la Ley, más grandiosa,
que rige el Universo presurosa(1)
y, el Ser humano, aún no ha comprendido.
Mas palpita muy dentro en su latido:
Es la ley de Amor, que en su alma reposa.
Sólo lloro -nos dice- por vosotros
y no por el Amor de mis amores.
¿Por qué plañís por mí, tan compungidos?
No sufráis, hijos míos, por los otros.
Lavad con vuestros lloros los errores,
que esta Ley os perdona, arrepentidos.
José Díez Fernández
1) Con presteza.
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