La Ley de la Unidad
¿Dónde camina nuestra Humanidad,
siempre en Evolución, siempre en Progreso
por la senda de la Fraternidad
y en el alma el Amor de Dios impreso?
Hasta la morada de la Unidad
llegará felizmente de regreso.
De una chispa de nuestro Creador
-ayer en aquel tiempo ya pretérito-
fue creado el ser, sólo por Amor.
Salió para alcanzar por propio mérito
-mediante el sacrificio y el dolor-
eso que le fue dado por demérito.
Hoy o mañana o al día siguiente
regresará a la casa Celestial
donde le espera la Paz refulgente
y donde ya el valor individual
-¡por Dios … nunca más de amor indigente!-
sólo tiene sentido universal.
No tener objetivos que cumplir
-ni siquiera el objetivo de no ser-
deja al alma , que bien sabe sentir,
que se anule en el dar su parecer
y emita lo que pueda recibir,
que es el Todo quien muestra su saber.
Nada soy, nada puedo, nada sé.
El conocimiento está en la Unidad.
De allí, si me anulo, lo sacaré,
porque no soy ninguna autoridad,
aunque muy pronto, si amo, lo seré.
Me protege la Ley de Afinidad.
Hay algún ser, que dicen, canaliza.
Nada es, nada puede, nada sabe.
Por todo ello la Unidad le autoriza
a entrar en el saber, que en ella cabe.
Por lo que al que escucha le tranquiliza,
contentando a lo que se le recabe.
Es más fuerte que yo la Oscuridad.
Confuso sin la Luz, siempre me asalta.
Yo le pido la fuerza a la Unidad
y entonces, ya sin miedo, me resalta
sacarme de la noche en libertad
para darme esa calma, que me falta.
La Ley de Amor, que siempre está presente,
permite al ser, que sale de sus manos
-aunque nunca autoriza a estar ausente-
para llegar después con sus hermanos
a la meta de la Unidad ingente,
obviando cómo somos los humanos.
Quien ama muy bien sale lo que gana.
Os contaré la historia más bonita.
Érase un amor que todo lo sana,
que transcendiendo la gloria finita,
dejó de ser en condición humana,
para estar en la Unidad Infinita.
Al llegar a la Unidad el precepto
de Amar a Dios sobre todas las cosas
se cumple en la extensión de su concepto.
No sólo son palabras muy hermosas,
porque a mi hermano en igualdad lo acepto
y no caigo en doctrinas ortodoxas.
La Unidad, que es Todo en movimiento,
no podemos decir sea algo quieto,
aunque no lo aprecie mi pensamiento.
Ni tampoco afirmar que es algo inquieto,
sino un orden, que roba el desaliento
y reúne con todo lo que aquieto.
Dejar de ser para ser Unidad
debe ser objetivo prioritario
para serla última Realidad,
Que nos llevará del Mundo Primario
al Cielo Crístico en Fraternidad,
en el último escalón unitario.
En la esencia de Dios la Ley de Amor
-esta Ley además es la Unidad-
y la Unidad expresa al Creador,
porque Él es la única Realidad
y esta Realidad es el Esplendor
de Dios en Total Unanimidad.
El Todo es Uno y el Uno es Todo.
Todo es Uno y el Uno será nada,
si en el Río de vida en el recodo
no salta en gota de agua en la cascada
hacia el Mar, que le brinda su acomodo
y ser, como en el Todo, agua salada.
Yo, Señor, quisiera fundirme en Ti,
libar en el jardín de mi existencia
con mis alas de experto colibrí,
sorbiendo en ese néctar de tu Esencia
los amores, que busco para mí
y abrazarte en total correspondencia.
Hoy me siento de tu Amor un retazo,
Padre amado, respetado y querido,
y ser Uno contigo en tu regazo.
Déjame que me acerque hasta tu nido
y que me explaye en el bien de tu abrazo
al calor del Amor correspondido.
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