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E V I D E N C I A S. POESÍA DIDÁCTICA

CONCLUSIÓN DE LAS LEYES DIVINAS

 
 
La Ley es una Energía de Dios eterna.
No tiene fecha de caducidad.
Permanece en el ser de forma interna,
aportándole toda la Verdad
-y no como la ley humana externa-.
Y estará por toda la Eternidad.
 

 

La energía no se puede crear,
-porque ella sólo es materia divina-.
Nada más la intentamos transformar.
Con ella el hombre inventa y adivina
todo aquello que intenta imaginar,
que le haga la vida más atractiva.
 

 

El mal no ha sido creado por Dios.
Ni puede ni podrá nunca existir.
No existe antagonismo entre los dos,
aunque lo pudiéramos percibir.
Esta imagen nos aparta de Dios,
porque nos perjudica en el vivir.
 

 

Pues todos hemos sido creados
para llegar a la Perfección Total:
Todos nuestros actos purificados,
a pesar de haber obrado mal,
por todos los caminos, ya allanados,
para actuar como Dios al final.
 
 
El ser que posea el conocimiento
verdadero, de toda Ley Divina,
de la vida en cada acontecimiento,
le ofrece una herramienta informativa,
que analice y enjuicie cada evento
en su estrecha vereda evolutiva.
 

 

“Cumplid la Ley con Amor y Dulzura”.
Esta frase de Jesús nos enseña
que será nuestra alma, siempre pura,
la que nos ordene la contraseña
-la cual debemos cumplir con premura-
en aquello que el espíritu se empeña.
 

 

Quien posea este conocimiento,
no se dejará enredar por la doctrina,
que se pone de boga en el momento
En clara oposición a Ley Divina
y pretende cambiar tu pensamiento
en contra de la Ley, que en Dios culmina.
 
 
Si con ojos del alma se examina
la apariencia de alguna religión
de actuar de acuerdo a Ley Divina,
en rotunda y clara oposición
de aquello que la Ley no determina,
comprobarán que es falsa su opinión.
 
 
Por mucho que queramos apartarnos
del saber, que hacia Dios nos encamina
y de su Ley de Amor emanciparnos,
siempre se cumplirá la Ley Divina.
Por mucho que queramos liberarnos,
ello al hombre trastorno le propina.
 

 

Alma mía, viajera de la historia,
que de prisa construyes un palacio
En terrenal e ínclita memoria,
procesa la Ley Divina despacio,
para elevarte a la futura gloria,
cibernauta del tiempo en el espacio.
 

 

Madre amada, que caminas conmigo
en esta Tierra de encrespadas olas,
en la misma Ley de Amor yo te sigo.
Nuestras almas ya no caminan solas.
porque quiero sentir a Dios contigo
como flores que adornan sus corolas.
 
 
Se cumplira de forma resoluta
el camino de toda humanidad
-que seguirá hacia Dios siempre su ruta-
igual que el de la individualidad,
porque la Ley de Dios es Absoluta
y no altera su inmutabilidad.
 
 
Las fuerzas ocultas van sacudiendo
los cimientos del mundo material,
más somos responsables de ir siguiendo...
la Luz, por dignidad espiritual.
Dios confirma su Ley no interviniendo
en nuestra libertad individual.
 
 
Todo aquello, que el ser pasa en la vida,
ocurre conforme a la Ley Divina.
El azar nunca juega la partida.
Ni nadie tiene acierto o adivina.
La buena o mala suerte recibida
la Justicia de Dios la determina.
 
 
Nuestra mejor alianza con Dios es
reconocer la Ley en cualquier parte.
No nos mueva ningún otro interés,
mas que amarte, Dios mio, y adorarte.
¿Qué es aquello, que nos genera estrés,
si su Amor con nosotros lo comparte?
 
Todo aquello que necesitas saber
lo encontrarás en las Leyes Divinas.
Todo aquello que tienes que aprender
lo conseguirás si tu bien caminas
en el deber que anima este creer
y te alejas de ideas peregrinas.
 
                                                                         JOSÉ DÍEZ FERNÁNDEZ

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