Reunión con el Ser de Luz
Humilde labradora en tierra hermana,
muéstrale tu cosecha al Creador:
El amor con que abriste cada surco,
preperando la tierra de labor...
En la parda sementera de la vida,
¿le seguiste al divino Sembrador?...
¿Sembraste la semilla en suelo fértil,
o entre zarzas del camino se perdió?...
¿Vigilaste tu sembrado día a día
del que dijo ser tu amigo y te mintió?
La cizaña que albergaba en su conciencia
a hurtadillas en tus campos la plantó.
No podía apartar tanta belleza
de la envidia que le daba su verdor.
Mas llegado es el tiempo de la siega
del fruto de tu esfuerzo y tu sudor.
¿Apartaste la cizaña de la espiga
y en el fuego justamente se quemó?
Hasta ahora la paja necesaria
para el grano que crecía junto al Sol,
sometámosla a la furia de los vientos
y estimemos la cosecha en su valor:
El amor que hayas dado a tus hermanos,
es el Amor con que has amado a Dios.
La humildad que del Sermón de la Montaña
practicaste en tu dulce corazón
son los versos que en la escuela de la vida
te elevaron a una escala superior.
Escribiste una página en la "Ecumenical"
para ejemplo del miembro que firmó;
y asu frente estarás, como María,
si aceptas el papel de esta Misión,
que en los Altos Niveles de Conciencia
cada verso se escribe con AMOR.
José Díez Fernández
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