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E V I D E N C I A S. POESÍA DIDÁCTICA

SIETE EN SIETE::: AL MAYOR

A la edad de jubilarte

puede llegar la vejez,

si así lo sientes, tal vez.

Joven has de conservarte

y no tiene que importarte

la edad del cuerpo carnal.

En su estado natural

tu espíritu no envejece,

mas bien se rejuvenece,

porque el ser es inmortal.

 

Dale palabras de aliento,

escuchando al que se queja,

de lo contrario se aleja,

poniendo grave el acento

en borrar su desaliento.

la enfermedad... ¡ay!... abunda

Es expiación profunda.

Tu tienes salud moral.

Brilla el vidrio de cristal

por el sol, que le circunda.

 

Por cobrar pensión pequeña

- explicas – no puedes dar

un poco de tu contar.

Pon esa cara risueña.

Sólo tu mente se empeña.

Te damos un no rotundo.

Mira al Maestro un segundo.

No tenía propiedades

y regaló sus bondades

mas que nadie en este mundo.

 

No guardes cosas inútiles,

porque nuestros corazones

están en sus posesiones.

¡ Falsas ilusiones fútiles !...

y en el Cielo no son útiles.

Con talante solidario

comparte lo innecesario

en el tesoro del pobre,

puede que entonces te sobre,

incluso lo necesario.

 

Con quien nada te comprende,

porque te encuentra ya viejo

- él no se mira al espejo –

y que te insulta y ofende

y tu humillación pretende,

ten fuerza de voluntad.

Demuestra le la verdad

porque él está equivocado

y es él el necesitado

y más digno de piedad.

 

Piensa en tu más tierna infancia,

cuando recibas un niño.

Acógelo con cariño

e imprégnate en su fragancia.

Agáchate a su distancia

para encontraros los dos

en la misma Luz de Dios:

Él cerca de la alborada

y tu en franca retirada,

cuando digas el adiós.

 

Ama a Dios como respiras

en adoración constante.

No pierdas un solo instante,

porque en su AMOR tu respiras.

Mantén la altura de miras

con la pureza en las manos.

¡ Que se acerquen tus hermanos

para escuchar de tus labios

esos pareceres sabios

en el Consejo de Ancianos !

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