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E V I D E N C I A S. POESÍA DIDÁCTICA

Semana Santa

Viernes Santo

La tarde venía santa,

preludio de un Hecho Eterno.

Por la calle la Amargura,

en el dolor del silencio.

bajaba la Cuarta Angustia

en busca del Nazareno.

¿Dónde está aquel Hijo Sabio?...

Allá llega el Mensajero.

Viene cargando la Cruz,

abrumado por el peso

de Toda esta Humanidad,

que ha de conducir al Cielo

y será clavado en Élla

para enseñar a este pueblo

lo que es el AMOR de Dios

en un nuevo Mandamiento:

"AMAOS UNOS A OTROS.

Predicad con el ejemplo,

perdonando al enemigo

faltas, burlas y desprecios;

devolviendo bien por mal

sin esperar ningún premio"

Nos ha dado a Élla por MADRE,

habiendo aceptado el reto

para mostrar a los hombres

la LUZ que pende del Leño,

que Dios no le ha abandonado,

ni tiene intención de hacerlo.

Pasa sed su corazón

y quiere estar satisfecho,

abriéndole bien el tuyo

para que se cuele dentro

y al calor de su energía

resucitar Hombre Nuevo.

Disponiendote en espíritu

le servirás de instrumento

para que toda la gente,

cuando contemple tus hechos,

en lugar de verte a ti

que vean a tu Maestro.

Como Madre la aceptamos

y salimos a su encuentro...

Pues todo está consumado,

amados hasta el extremo,

con el buen ladrón decimos:

-Venga a nosotros tu Reino.

                                                                                                José Díez Fernández

Jueves Santo

En Creación infinita

el Arquitecto Supremo

-nunca ha firmado sus obras,

pero todos lo sabemos-

con sus bellas construcciones

en los confines eternos

va sembrando en los parajes

de margaritas el cielo,

con los soles de sus cálices

y los rayos de sus pétalos...

¡Qué Comunión Infinita

que celebra el Universo!

¡Dichosos los comensales

que a la luz de los luceros

compartan la Santa Cena

de este Sagrado Misterio!

¡Es sin principio, ni fin

el AMOR en movimiento!

                                                             José Díez Fernández

Sábado Santo

¡Qué se callen las trompetas!...

¡Qué se aquiete el Mundo entero!...

¡Qué el redoble del tambor

llame a toque de silencio!...

¡Qué se calle la palabra

que en profundo acogimiento

en mi corazón descansa

el Amor de mi Maestro!...

José Díez Fernández

Domingo de Resurrección

 

 

-Si eres el Hijo de Dios

baja y en Ti creeremos.

le increpaba aquel soldado,

sin saber que eso era cierto.

Suenan campanas de triunfo

en un divino concierto,

glorificando a Jesús

en un mismo sentimiento

en cada ciudad o pueblo

de toda la cristiandad,

que celebra este misterio.

Él desciende de la cruz

en el preciso momento,

que crucificas tus faltas,

errores y privilegios...

te quitas el capirote,

que te encubre tus defectos.

porque ya crees en Él

y le sigues en su ejemplo.

Él resucitó en espíritu

y subió al septimo Cielo.

¿Acaso pudo volver

a su materia de nuevo?

¿Para qué quería Arriba

el estorbo de su cuerpo?

No crucifiquemos más

a Jesús, el Nazareno.

***

De la mano de María

en fraternidad completa,

en pos del Resucitado

el ser al punto se eleva,

renovando interiormente

con su vestidura nueva.

                                                                                             José Díez Fernández